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TE   ATREVES   A   LEERME  .           ( M.L.C )

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TE   ATREVES   A   LEERME  .           ( M.L.C )

LUCHARE POR SER YO MISMA 1

¬†Vanesa,siempre hab√≠a querido ser militar,aunque su madre dijera que era cosa de chicos. Se alist√≥ a la marina con su madre en contra. Encontr√≥ mil y una dificultades, pero hab√≠a cumplido con todas las √≥rdenes de sus superiores,sin protestar, ni cuestionar a ninguno de sus mandos. Ser la √ļnica mujer,entre tantos hombres ya era dif√≠cil,no por los compa√Īeros que la hab√≠an acogido como un recluta m√°s. M√°s bien por los altos mandos,en especial su sargento,m√°s conocido por sus pensamientos machistas que por su labor en el cuartel. En las √ļltimas maniobras de invierno el sargento Garz√≥n, acuso a Vanesa de desobediencia en maniobras e insultos a un superior. Vanesa, hab√≠a recibido la orden de su sargento de dejar en plena noche,lloviendo,sin comida y sin agua a tres j√≥venes reclutas reci√©n llegados. Hasta ah√≠,no ser√≠a m√°s que otra de las muchas novatadas de reci√©n llegado,pero esta vez nadie ir√≠a a buscarlos. Vanesa sab√≠a que no hab√≠an sido elegidos al azar. Hab√≠an sido elegidos por su condici√≥n sexual y ella no iba a ser c√≥mplice. Vanesa fue llamada ante sus superiores,para explicar la causas de su desobediencia, sab√≠a que nada de lo que dijera los convencer√≠a. Tres hombres machistas acostumbrados a mandar y que obedezcan y ahora una mujer los desafiaba. Catorce d√≠as de arresto domiciliario, y 24 horas pendiente del tel√©fono. Una patrulla podr√≠a presentarse a cualquier hora del d√≠a o de la noche para asegurarse que cumpl√≠a con el arresto. Ese fue su castigo,y una mancha en su expediente,que ya no podr√≠a borrar. Pidi√≥ cumplir su arresto en su casa, una casa alejada del tr√°fico urbano, y muy cerca de la playa. Pero viendo la sonrisa burlona del sargento, sab√≠a que hab√≠a algo m√°s. Las pasar√≠a en casa de sus padres,que esa era la direcci√≥n que pon√≠a en el informe de ingreso. Vanesa recogi√≥ su petate,esperaba ver a sus padres para llevarla a casa ,pero no estaban. (ni siquiera ha avisado a mis padres,verdad sargento ) dijo en voz alta saliendo por la puerta. Se mont√≥ en el autob√ļs y revis√≥ el informe disciplinario. Solo podr√≠a salir de su domicilio por causa justificada,de alto grado de gravedad como enfermedad u accidente grave. Cualquier otra salida supondr√≠a quebrantamiento de condena y pasar√≠a a ser delito,con penas de prisi√≥n de 6 a 12 meses,y despido total del cuerpo. Lleg√≥ a la puerta de la casa de sus padres, todo segu√≠a como le recordaba. Una gran porche lleno de plantas,flores y figuritas de barro. Una magn√≠fica entrada que solo utilizaba quien no nos conoc√≠a. Los dem√°s entrabamos por el jard√≠n trasero. Al agarrar la manivela de la puerta trasera,a Vanesa se la escap√≥ una sonrisa,el cerrojo segu√≠a roto. Se hab√≠a roto cuando ella tenia 12 a√Īos y su padre hab√≠a sido c√≥mplice,no cont√°ndole nada a su madre. Eran tiempos donde su padre y ella estaban muy unidos. Entr√≥ al jard√≠n,estaba algo cambiado,y su madre hab√≠a cumplido la promesa de cortarlos, √°rboles donde Vanesa colgaba su hamaca,y disfrutaba leyendo cualquier libro que ca√≠a en sus manos. Pero su madre dec√≠a que una se√Īorita tenia que estar bien sentada y no tirada como un perrito faldero. Vanesa,llam√≥ a su perro Keko,pero este no respond√≠a, lo volvi√≥ a llamar, pero Keko no apareci√≥. Se acerc√≥ a la caseta,pero tampoco estaba.( Seguramente estar√≠a pegado a la chimenea,le encantaba estar a los pies de mi padre,)pens√≥ Vanesa. Sigui√≥ andando por el c√©sped,y sinti√≥ como los pies se le estaban mojando,el suelo estaba empapado,y el grifo estaba abierto,y parec√≠a que llevaba d√≠as as√≠. -¬ŅQu√© estaba pasando aqu√≠?se preguntaba Vanesa. Abri√≥ la puerta trasera, al menos la llave segu√≠a escondida donde siempre. ¬°Papa!, ¬°mama!grito preocupada. Sigui√≥ andando por la casa, al llegar al sal√≥n vio, las maletas que ella le hab√≠a regalado a sus padres,en sus bodas de plata para irse de crucero. Sigui√≥ llamando a sus padres,mientras sub√≠a las escaleras. Todo estaba en silencio,abri√≥ la puerta de la habitaci√≥n matrimonial, despacio¬† y en la cama hab√≠a....

LUCHARE POR SER YO MISMA 2

alguien durmiendo,seguro seria su madre. Le encantada echar la siesta,tapada de pies a cabeza. Mientras se acercada un sentimiento de alivio y miedo se apoderaba de ella. -¬°Mama! Toco con suavidad aquel cuerpo dormido. ¬°Mama! volvi√≥ a llamar, pero esta vez su voz se mezclaba con angustia. Se tem√≠a lo peor,y de un tir√≥n aparto la colcha. -¬°Joder!...¬°me cago en la puta!¬Ņquien co√Īo es este t√≠o? Se ech√≥ las manos a la cabeza, tropez√≥ con el mueble y se quedo quieta en una esquina,con las manos en la cabeza. ¬°Este t√≠o esta muerto! Sali√≥ de la habitaci√≥n sin despegarse de la pared,sin saber como llego al ba√Īo el estomago se le hab√≠a puesto de rev√©s y vomito lo de tres d√≠as atr√°s. Quiz√°s por los nervios,se echo a llorar, aunque por otro lado sent√≠a un poco de alivio de que no fuera ninguno de sus padres. Llam√≥ a la polic√≠a y en cuesti√≥n de minutos su casa se llen√≥ de polic√≠as,enfermeros, m√©dicos forense,etc. Vanesa estaba angustiada,asustada y con mil preguntas en la cabeza,¬Ņquien era ese t√≠o y que hacia en la cama de sus padres?¬Ņdonde estaban sus padres?¬Ņy donde estaba su perro Keko?. Despu√©s de un primer interrogatorio en su casa,se llevaron a Vanesa a comisaria,para seguir con el interrogatorio protocolario. Hac√≠a m√°s de 6 meses que no sab√≠a nada de sus padres,hab√≠an discutido y su madre que era muy cabezona,hab√≠a decidido no ir a visitarla m√°s,y conociendo a su padre el tampoco ir√≠a. -Esta bien, se√Īorita Vanesa Lago,nos gustar√≠a poder localizarla,para poder hacerle alguna pregunta m√°s,debo informarle que no podr√° salir del pa√≠s...Y antes de que el comisario siguiera con su discurso,Vanesa le cont√≥ que estaba con arresto domiciliario y ya sab√≠an la direcci√≥n de la casa. El comisario llam√≥ al inspector Lozano para que acompa√Īase a Vanesa a su casa y ella acepto con la cabeza. Tome mi tarjeta por si se acuerda de algo y quiere llamarme. Le ofreci√≥ antes de bajarse del coche.Paso tres d√≠as registrando su casa,menos la habitaci√≥n principal. Lo hab√≠a intentado alguna vez pero el olor a sangre y el recuerdo solo la dejan abrir y al momento cerrar la puerta. Ya hab√≠an pasado 5 d√≠as de la desaparici√≥n de sus padres y la polic√≠a no sabia nada. Una de las noches,Vanesa se arm√≥ de valor y subi√≥ a la habitaci√≥n de sus padres,con la esperanza de encontrar alguna pista. El olor era desagradable abri√≥ la ventana y se armo de valor. Vanesa estaba muy nerviosa,sent√≠a que en esa habitaci√≥n pod√≠a encontrar alguna pista,pero no sabia que buscar. Busc√≥ pero sin encontrar nada raro,la luz de una de las habitaciones de la casa de enfrente se encendi√≥ y a la vez a Vanesa se le ocurri√≥ algo. Sabia que no pod√≠a salir de casa,pero no hab√≠a ninguna norma que no tuviera visita. As√≠ que lo que hizo fue llamar a cada vecino para que le echara una mano en lo que pudieran,e intentar recopilar cualquier informaci√≥n. Estaba segura que alg√ļn vecino sabia algo,o hab√≠a visto algo. -TOC...TOC...son√≥ la en la puerta principal. -Buenos d√≠as, se√Īorita Lago,venimos a informarle, que hemos hallado dos cuerpos en un velero en el puerto deportivo y creemos que podr√≠an ser sus padres. -¬ŅDos cuerpos? ¬ŅEn un barco? Y de repente sinti√≥ que su cuerpo se deslizaba,un pu√Īo apretaba su coraz√≥n y los pulmones quer√≠an salirse del pecho, empez√≥ a llorar con el miedo de que realmente fueran sus padres. Los agentes la sentaron un poco y esperaron que se recuperara. -¬ŅPodr√≠a usted acompa√Īarnos? dijo el agente m√°s joven. Entre l√°grimas y angustia, Vanesa se paso la mano por el pelo,a modo de peine cogi√≥ una chaqueta y subi√≥ al coche patrulla. Efectivamente eran sus padres. Casi no pod√≠a hablar,las lagrimas y la congoja,no la dejaban articular palabra su mirada se hab√≠a quedado fija en un punto. -Se√Īorita,¬Ņquiere que le traiga ,un caf√©,un t√© o quiz√°s un vaso de agua? -Muchas gracias,de verdad, pero no. Llevo cinco horas aqu√≠ y preferir√≠a irme a mi casa si ya no me necesitan. Al dirigirse a la puerta ,se encontr√≥ con el sargento Garz√≥n, el alf√©rez y dos reclutas novatos.(Las noticias hab√≠an llegado al cuartel, y vendr√≠an a dar el p√©same.¬°como si les doliera de verdad!hip√≥critas) pens√≥ Vanesa. -Recluta Lago,ha cometido un delito saliendo de casa sin previo aviso, y sera juzgada por quebrantamiento de condena... -V√°yase usted a la mierda mi sargento,apunte lo tambi√©n en el delito.

LUCHARE POR SER YO MISMA 3

Su cabeza estaba apunto de estallar,¬Ņquien era el muerto en casa?¬Ņsus padres muertos en un barco? No tenia ni pies ni cabeza,nada encajaba en la vida de sus padres. Su madre era demasiado glamurosa para meter en casa nadie que ella no considerase chic,y su padre, se mareaba en los coches. Se preparo un t√© y fue al sal√≥n a intentar descansar. All√≠ estaban las maletas, preparadas para ir a alg√ļn sitio.¬ŅA donde ir√≠an?¬Ņpor que no la avisar√≠an de que iban hacer un viaje? Sabia que su madre segu√≠a enfadada con ella,pero no hasta este punto. La ultima vez que su madre fue a visitarla,segu√≠a empe√Īada en convencerla para que dejase esa vida. A la madre de Vanesa,nunca le hab√≠a gustado la idea de que su hija fuese militar. Su hija hab√≠a estudiado abogac√≠a y tenia un buen puesto de trabajo en el mejor gabinete de la ciudad. Comprometida con Nacho,su novio de toda la vida ,un buen muchacho con un buen puesto de trabajo e hijo de del mejor abogado de la ciudad. Pero Vanesa siempre hab√≠a so√Īado con ser militar. El d√≠a de su boda, su madre lo organiz√≥ todo, Vanesa ya no pod√≠a m√°s. Estaba cansada de fingir algo que no era. Vestida de novia se dio cuenta que esa no era la vida que quer√≠a ,que todo lo hac√≠a para complacer a su madre,pero ya estaba cansada. Salio corriendo de su casa, no se presento en la boda,y vestida de novia se presento en el cuartel para ser militar. Todav√≠a la llamaban ‚Äúla novia militar‚ÄĚ.Pero lo que nunca supero su madre es que le dijera que no le gustaban los chicos. Pensaba que era un capricho que pronto se le pasar√≠a,que volver√≠a con su novio y volver√≠a a ser abogada. -Quiero que dejes esta jaur√≠a de machos, y vuelvas a tu trabajo, ya hable con Nacho para que retrasemos la fecha de la boda. Espero que no me vuelvas a dejar en verg√ľenza y te comportes como una adulta. Eso fue,lo ultimo que su madre le dijo,y no volvi√≥ a pasar por el cuartel, ni a dar noticias suyas. Cuando Vanesa llamaba a casa su padre siempre le pon√≠a disculpas,pero su madre nunca se pon√≠a al tel√©fono. De esto ya hab√≠an pasado 5 meses. Vanesa cogi√≥ su taza de t√© entre las manos,y pens√≥ en que destino hab√≠an pensado sus padres para viajar. Cogi√≥ la maleta grande la estiro en la mesa del comedor,y la abri√≥. Su sorpresa fue tal que, la taza se le cay√≥ de las manos.¬°La maleta estaba llena de su ropa!,cogi√≥ la maleta peque√Īa la abri√≥ y tambi√©n conten√≠a ropa y calzado de ella. No sabia que hacer,en esa casa se estaba ahogando,no sabia a donde ir,ni a quien llamar. Se acerco a la ventana,y vio a su vecina. La se√Īora Matilde. Cuando ella era peque√Īa le encantaba ir a su casa. Era una casa vieja llena de adornos y recuerdos,cada cosa tenia su historia y siempre le regalaba algo,todos los ni√Īos la adoraban. Cuando su marido se muri√≥ en un accidente, enloqueci√≥ y nunca asimilo que su marido ya nunca volver√≠a. En el barrio la llamaban,‚ÄĚ la loca ‚Äúpor que dec√≠a que su marido estaba con ella,que era una pena que no lo pudi√©ramos ver. Pero loca o no,ella era feliz y no molestaba a nadie. Llamo a su puerta. -Buenas noches se√Īora Matilde ,siento molestarla a esta hora, pero me siento muy mal,y estoy sola ,¬Ņno se que hacer? -Mi ni√Īa,pasa hija,pasa. Perdona el desorden, pero mi marido me lo deja todo tirado.¬ŅTe apetece un t√©? Vanesa sonri√≥ amablemente y afirm√≥ con la cabeza. Aunque ya estaba dudando si hab√≠a sido buena idea haber venido. La se√Īora Matilde llego con su bandeja con tres vasos y unas pastas. Vanesa sabia que el tercer,vaso seria para su marido, as√≠ que hizo que todo pareciese normal. -Se√Īora Matilde¬Ņpuedo hacerle algunas pregunta? Como sabr√° mis padres han aparecidos muertos en un barco y un hombre a aparecido muerto en la cama de mis padres. -Mira mi cielo, tus padres siempre fueron buenos vecinos,no quiero ser metiche. Pero mi marido llevaba varios meses ,fij√°ndose que algo pasaba en tu casa,todos los d√≠as hab√≠a un mont√≥n de gente rara .Vanesa sabia que con lo de gente rara se refer√≠a,a que no eran del barrio. Tu madre presum√≠a que ir√≠ais de viaje los cuatro. -¬ŅQue cuatro?.Pregunto sorprendida,Vanesa. - S√≠, tus padres,t√ļ y tu novio Nacho. Nacho,visitaba mucho a tus padres,es un buen muchacho. Bueno Nacho y ese hombre de uniforme. -¬ŅDe uniforme? Pregunto extra√Īada. -S√ć,ese que te cuida en el cuartel. Ya me cont√≥ tu madre que te cuidan y te quieren mucho. No

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trabajes tanto,mi cielo,o la oficina te consumir√°. -¬ŅEn la oficina...? pens√≥ Vanesa,y una sonrisa sarc√°stica se le escapo entre los labios. Su madre le hab√≠a contados a todos que trabajaba de secretaria,pero como pod√≠a... -Se√Īora Matilde ,me acabo de acordar que deje la plancha encendida,lo siento me tengo que ir. Vanesa lleg√≥ a casa se meti√≥ en la ba√Īera,y una idea maliciosa empezaba a rondarle por la cabeza. Seria capaz su madre...y su sargento...todo para que ella saliese del cuerpo. No, no pod√≠a ser, era su madre. Pero si lo pensaba bien el sargento Garz√≥n se las hab√≠a echo pasar putas desde el minuto uno. A la ma√Īana siguiente Vanesa se presento en el cuartel ,buscando respuestas. Su sargento le cont√≥ que sus sospechas eran reales. Su madre le hab√≠a pagado una gran suma de dinero para que lo pasara mal y abandonara el cuartel .El sargento le cont√≥, que cuando descubri√≥ que era una buena recluta y podr√≠a llegar muy lejos,ella le recrimino que ese no era el trato y que si se quedaba empeorar√≠a su enfermedad. -¬ŅMi enfermedad? ¬Ņque enfermedad?El coraz√≥n de Vanesa se iba acelerando por momentos. -S√≠,lo de que te gustas las mujeres,que eres lesbiana,vamos. La verdad es que me defraudaste,pensaba que eras una t√≠a de las de verdad. Para mi, las lesbianas son una panda de ... -¬°C√°llese!no siga, se perfectamente lo que piensa de las,lesbianas,gays o cualquier otra persona que se diferente. ¬°Maldito, hom√≥fogo!y de un golpe tiro el lapicero y uno folios de la mesa. Vanesa monto en c√≥lera,entre el dolor de sus padres muertos, el recuerdo de lo mal que se lo hab√≠a echo pasar a ella y los muchachos j√≥venes,no aguant√≥ m√°s y sin pens√°rselo le dio un pu√Īetazo que el sargento se cay√≥ de la silla. Se mont√≥ en su coche y fue en fusca de Nacho. Nacho le confirm√≥,todo lo que el sargento le hab√≠a contado. Y el barco y las maletas,eran para llevarse a una isla ,y curarla de su lesbianismo. Su madre dec√≠a que era un a enfermedad y conoc√≠a la soluci√≥n. -Vane, hay otra cosa. Tu madre √ļltimamente manejaba mucho dinero,no me preguntes de donde. Te acuerdas de la casita de tu abuela,la de la playa. Ve a la casa de la playa, veras que ya nada queda de aquella casita entra√Īable,donde jug√°bamos a escondernos, mientras tu abuela nos preparaba la merienda. Se fue sin despedirse estaba cansada,la cabeza le iba a estallar,se diriguio a la puerta,ya no quer√≠a o√≠r m√°s. Aunque tenia una duda. -Una √ļltima pregunta,Nacho.¬Ņdonde esta mi perro keko? Tu perro lo regalo, tu madre .Dec√≠a que as√≠, seria m√°s f√°cil enga√Īarte para que te viniese al viaje en barco,y distraerte un poco de la desaparici√≥n de Keko. -Vane, siento mucho lo de tus padres,y siento mucho lo nuestro y siento mucho... -No sigas,dejalo. Y salio dando un portazo. Se fue a la casa de la playa,y nada mas llegar,se dio cuenta que Nacho no ment√≠a. Ya nada quedaba de la casa de su recuerdo. Ahora era una de esas casa modernas que parecen enormes cubiletes a la orilla de la playa. En la entrada hab√≠a muchas plantas,y si su madre hab√≠a sido fiel a sus costumbres ,sab√≠a donde encontrar la llave. Entr√≥ y busco la cocina estaba sedienta,y en la mesa de la cocina hab√≠a un gran sobre marr√≥n. Lo abri√≥,y lo que hab√≠a dentro eran diferente fotos de ella y una nota que dec√≠a: Nosotros ya cumplimos nuestra parte o pagas,o nos cobramos nosotros. Llam√≥ al polic√≠a, que le hab√≠a dado la tarjeta, y est√© le cont√≥ que hab√≠a una isla donde promet√≠an curar cualquier enfermedad incluidas las sexuales. Vanesa le cont√≥ todo lo que sabia,y el polic√≠a le cont√≥ que la investigaci√≥n estaba muy avanzada pronto le dar√≠an m√°s noticias.

UNA GALLEGANDALUZA.

Diciembre 2020

Yo nac√≠ en un pueblo del norte de Espa√Īa, muy conocido por los peregrinos que hacen el camino de Santiago. Aunque nunca me sent√≠ del pueblo, he de decir que es muy bonito. Es un pueblo muy tur√≠stico, donde sus calles adoquinadas, sus pazos encantados, sus grandes muros de piedra y sus arcos legendarios, te transportan a aquellos d√≠as del medievo. D√≠as en los que en vez de bares hab√≠a cantinas, y los supermercados, de hoy,eran puestos en las calles donde pod√≠as comprar desde fruta, flores, pescado, etc...A d√≠a de hoy cada domingo puedes encontrarte ,mujeres vendiendo en el casco viejo del pueblo,aunque sea ya m√°s por un reclamo tur√≠stico,m√°s que por necesidad.Tenemos una r√≠a que es visita obligada,para todos los turistas,unos ¬†esperan ver el pez dorado de la leyenda de los enamorados, y otros quieren ver la cara de Carmeli√Īa la ni√Īa que desapareci√≥ en el mar y por las noches,recorre el pueblo en forma de niebla. Por la ma√Īana el sol se refleja en sus aguas haci√©ndolo parecer ¬†un mar de plata ,iluminando un d√≠a ¬†de invierno, como si fuera verano. En las noches de invierno Carmeli√Īa en forma de niebla emerge de la r√≠a y se adentra entre las calles d√°ndole al pueblo un aspecto tenebroso, qu√© sumado al olor a humedad, la oscuridad, y las miles de leyendas, cuentos e historias que van de boca en boca, son capaces de asustar hasta al m√°s valiente. Pero desde peque√Īa ya naces con miles de leyendas a tu alrededor, tal vez por eso ya no nos impresionan tanto,a los que somos del pueblo. Mi abuela, una gallega de nacimiento, pero una andaluza de sentimiento, era pasi√≥n lo que sent√≠a por Andaluc√≠a. Le encantaba la alegr√≠a de sus gentes, la luz de sus d√≠as, los colores alegres de sus ropas, pero lo que m√°s le gustaba era el flamenco. Quiz√°s por eso, por escuchar como la voz de mi abuela se volv√≠a tenue y aterciopelada cada vez que hablaba de esa tierra donde el sol te abrazaba todos los d√≠as del a√Īo. Quiz√°s por eso yo me encari√Īe de todo eso que tiene Andaluc√≠a. En unas vacaciones decid√≠ viajar a Andaluc√≠a, concretamente a Almer√≠a. Cumpl√≠ mi mayor√≠a de edad en tierras Almerienses, entre el mar mediterr√°neo y el desierto. No tarde en hacer amigos, la gente me trato como si ya me conocieran de siempre. Cari√Īosos, amables y acogedores, son las palabras que m√°s los definen. Una vez instalada y descansada del viaje, pude ver con tranquilidad todo a mi alrededor. Lo primero que me sorprendi√≥ fue ver sus monta√Īas, rocosas y escarpadas desnudas de √°rboles, con apenas alg√ļn arbusto con una gran distancia los unos de otros. Otra de las cosas que me sorprendi√≥ fue que no se utilizaba la palabra bosque cuando se refer√≠an a un lugar de monta√Īa y naturaleza, y si lo pienso bien, ten√≠a hasta su l√≥gica. Bosques, bosques no eran, y en su lugar utilizaban la frase, ir a la sierra, o ir a la monta√Īa. Parte de esa desnudez vegetal era culpa del clima, los d√≠as eran muy secos y la lluvia solo nos visitaba dos veces al a√Īo. Descubr√≠ entre sus riquezas,la gastronom√≠a mediterr√°nea, probando unos peque√Īos bocados de todo, llamados tapas. Son como platos delicatesen, pero en miniatura. Al cabo de un mes fuimos a Granada. Al llegar all√≠, un aire de sentimiento se apoder√≥ de mi y ¬†por qu√© no decirlo, un poco de morri√Īa tambi√©n. Record√© una bella ¬†frase del escritor granadino, Federico Garc√≠a Lorca: Granada, la Galicia del sur. Y ten√≠a raz√≥n, no s√© si por el frio, la niebla, o la humedad me recordaba a mi tierra. Y ten√≠a raz√≥n, no s√© si por el frio, la niebla, o la humedad, pero me recordaba a mi tierra. Fuimos a La Alhambra de Granada, ahora entiendo por qu√© es una de las siete maravillas del mundo. Impresionante, me quede sin palabras. Nos fuimos casi al atardecer, no sin antes disfrutar de esos √ļltimos rayos de sol iluminando la cuidad de Granada. Eche una √ļltima mirada a la Alhambra, jur√°ndome volver en otro momento. En ese mismo instante de acorde de Aixa, la madre de Boabdil, y la frase c√©lebre, no llores como mujer lo que no supiste defender como hombre. Esa frase cobra vida cuando te vas alejando y no puedes dejar de mirarla, una autentica maravilla que debi√≥ doler abandonar. Cuando visitas La Alhambra, entiendes bien esa frase. Volvimos a Almer√≠a. Tocaba descubrir la costa, pero lo que no me pensaba encontrar eran calas v√≠rgenes donde casi nadie hab√≠a estado, playas kilom√©tricas donde se divisaba √Āfrica y hasta playas tan famosas, donde se hab√≠a rodado pel√≠culas y series de cine. Almer√≠a tierra de cine, es su eslogan publicitario. Muchas de las pel√≠culas del western fueron rodadas aqu√≠, un leve cosquilleo recorri√≥ mi cuerpo ¬°estaba pisando suelo de cine!, era incre√≠ble. A la hora del almuerzo pidieron un plato muy t√≠pico de aqu√≠, migas. Seg√ļn me contaron era una tradici√≥n comer migas un d√≠a de lluvia, pero con lluvia o sin lluvia estaban muy buenas. Me contaron que era una comida de aprovechamiento cuando sobraba pan. Y sin pensarlo mucho vino a m√≠ un postre que mi madre hac√≠a, cuando sobraba pan, y a mis hermanos y a m√≠ nos encantaba. Mi madre lo llamaba coca de pan. Pero con los a√Īos descubr√≠ que no era m√°s que un pudin, aunque el de mi madre ten√≠a un toque especial. Al poco empec√© a trabajar, me cost√≥ adaptarme a vivir sola, y a trabajar todo el d√≠a. Se trabajaba de lunes a s√°bado, pero terminabas tan cansada que no te apetec√≠a ni salir de fiesta, y eso que dicen que en Andaluc√≠a no se trabaja. Los a√Īos en Almer√≠a se me pasaban muy r√°pido. Dicen que cuando te lo pasas bien, el tiempo vuela pues la verdad es que se me pasaban las semanas volando. Estaba tan entretenida con amigos, trabajo, etc. Que casi no echaba de menos Galicia, aunque sin quererlo la ten√≠a siempre presente. Ese sentimiento se acentuaba cuando llegaba la navidad. Acostumbrada a grandes reuniones familiares donde pandereta y la guitarra no paran de sonar en toda la nochebuena. Mientras los hombres encend√≠an la barbacoa, a las tres de la madrugada las mujeres se preparaban para hacer chocolate con churros para servirlo a las cinco o las de la madrugada, una nochebuena que dura hasta terminar el d√≠a 25 de diciembre por la noche. Yo pasaba mis terceras navidades sola. Muchos amigos me invitaban a sus casas, pero eran d√≠as de familia y nunca acepte esas invitaciones. En esos d√≠as si, echaba de menos mi Galicia, mi gente, y las costumbres navide√Īas familiares. Una de las cosas que m√°s me llamo la atenci√≥n en Almer√≠a era que no se cantaban en esos d√≠as, no que estuviera prohibido, es que no hab√≠a esa tradici√≥n. Se pasaba la velada, tranquilamente hablando, o contando chascarrillos. De todas las provincias de andaluzas que visit√©, ALMERIA es la m√°s seria, quiz√°s porque sus gentes trabajan todo el d√≠a, y el trabajo del campo es muy agotador, o quiz√°s como algunos me cuentan por aqu√≠, se parece m√°s a la gente murciana, m√°s que a Andaluza. En Galicia no hay reuni√≥n sea navidad o una simple reuni√≥n de amigos que no canten. Eran en estos d√≠as de navidad, donde me paraba a pensar si verdaderamente Almer√≠a era mi lugar. Quise echarle la culpa a estos d√≠as de fiestas, que me hac√≠an sentir sola, triste, y a veces hasta olvidada por mi familia. Una vez que pasaron estas fechas segu√≠ conociendo un poco m√°s de Andaluc√≠a, visit√© Sevilla, M√°laga, Ja√©n etc. Ya llevaba seis a√Īos en Andaluc√≠a, y todo lo que ve√≠a me gustaba, pero dentro de m√≠ siempre hab√≠a un, pero...Es bonita, pero mi calle‚ĶEs grande, pero mi iglesia...Es un d√≠a precioso, pero...Y los peros, empezaron a convivir conmigo todos los d√≠as. Me gustaba Andaluc√≠a, pero echaba de menos mi tierra, nunca pens√© que llegar√≠a a decir esto, pero echaba de menos hasta la lluvia. Viv√≠ un a√Īo m√°s en ALMERIA, y descubr√≠ verdaderos tesoros, entre mar y monta√Īas, pero los peros de mi tierra cada d√≠a eran grandes. Termin√© mi contrato de trabajo y el del alquiler tambi√©n, era ahora o nunca. Hice las maletas llenas de ilusi√≥n, como si fuera de vacaciones a mi lugar favorito, mientras doblaba la ropa, guardaba mis recuerdos, y echaba un √ļltimo vistazo a mi casa, que ya la hab√≠a convertido en mi hogar, fue inevitable que una peque√Īa sonrisa, acompa√Īada de unas l√°grimas hicieran acto de presencia. Sietes a√Īos de mi vida en tres maletas, y mil recuerdos que vivir√°n dentro de mi para siempre. Solo mi casera, que aparte de casera, siempre fue mi amiga sab√≠a que me iba, y la ten√≠a a mi lado rega√Ī√°ndome y disimulando con un pa√Īuelo de papel sec√°ndose a cada momento las l√°grimas. Como te vas a ir sin despedirse de nadie, no lo entiendo, me repet√≠a un

una gallegandaluza 2

Muchas de las pel√≠culas del western fueron rodadas aqu√≠, un leve cosquilleo recorri√≥ mi cuerpo ¬°estaba pisando suelo de cine!, era incre√≠ble. A la hora del almuerzo pidieron un plato muy t√≠pico de aqu√≠, migas. Seg√ļn me contaron era una tradici√≥n comer migas un d√≠a de lluvia, pero con lluvia o sin lluvia estaban muy buenas. Me contaron que era una comida de aprovechamiento cuando sobraba pan. Y sin pensarlo mucho vino a m√≠ un postre que mi madre hac√≠a, cuando sobraba pan, y a mis hermanos y a m√≠ nos encantaba. Mi madre lo llamaba coca de pan. Pero con los a√Īos descubr√≠ que no era m√°s que un pudin, aunque el de mi madre ten√≠a un toque especial. Al poco empec√© a trabajar, me cost√≥ adaptarme a vivir sola, y a trabajar todo el d√≠a. Se trabajaba de lunes a s√°bado, pero terminabas tan cansada que no te apetec√≠a ni salir de fiesta, y eso que dicen que en Andaluc√≠a no se trabaja. Los a√Īos en Almer√≠a se me pasaban muy r√°pido. Dicen que cuando te lo pasas bien, el tiempo vuela pues la verdad es que se me pasaban las semanas volando. Estaba tan entretenida con amigos, trabajo, etc. Que casi no echaba de menos Galicia, aunque sin quererlo la ten√≠a siempre presente. Ese sentimiento se acentuaba cuando llegaba la navidad. Acostumbrada a grandes reuniones familiares donde pandereta y la guitarra no paran de sonar en toda la nochebuena. Mientras los hombres encend√≠an la barbacoa, a las tres de la madrugada las mujeres se preparaban para hacer chocolate con churros para servirlo a las cinco o las de la madrugada, una nochebuena que dura hasta terminar el d√≠a 25 de diciembre por la noche. Yo pasaba mis terceras navidades sola. Muchos amigos me invitaban a sus casas, pero eran d√≠as de familia y nunca acepte esas invitaciones. En esos d√≠as s√≠, echaba de menos mi Galicia, mi gente, y las costumbres navide√Īas familiares. Una de las cosas que m√°s me llamo la atenci√≥n en Almer√≠a era que no se cantaban en esos d√≠as, no que estuviera prohibido, es que no hab√≠a esa tradici√≥n. Se pasaba la velada, tranquilamente hablando, o contando chascarrillos. De todas las provincias de andaluzas que visit√©, ALMERIA es la m√°s seria, quiz√°s porque sus gentes trabajan todo el d√≠a, y el trabajo del campo es muy agotador, o quiz√°s como algunos me cuentan por aqu√≠, se parece m√°s a la gente murciana, m√°s que a Andaluza. En Galicia no hay reuni√≥n sea navidad o una simple reuni√≥n de amigos que no canten. Eran en estos d√≠as de navidad, donde me paraba a pensar si verdaderamente Almer√≠a era mi lugar. Quise echarle la culpa a estos d√≠as de fiestas, que me hac√≠an sentir sola, triste, y a veces hasta olvidada por mi familia. Una vez que pasaron estas fechas segu√≠ conociendo un poco m√°s de Andaluc√≠a, visit√© Sevilla, M√°laga, Ja√©n etc. Ya llevaba seis a√Īos en Andaluc√≠a, y todo lo que ve√≠a me gustaba, pero dentro de m√≠ siempre hab√≠a un, pero...Es bonita, pero mi calle‚ĶEs grande, pero mi iglesia...Es un d√≠a precioso, pero...Y los peros, empezaron a convivir conmigo todos los d√≠as. Me gustaba Andaluc√≠a, pero echaba de menos mi tierra, nunca pens√© que llegar√≠a a decir esto, pero echaba de menos hasta la lluvia. Viv√≠ un a√Īo m√°s en Almer√≠a, y descubr√≠ verdaderos tesoros, entre mar y monta√Īas, pero los peros de mi tierra cada d√≠a eran grandes. Termin√© mi contrato de trabajo y el del alquiler tambi√©n, era ahora o nunca. Hice las maletas llenas de ilusi√≥n, como si fuera de vacaciones a mi lugar favorito, mientras doblaba la ropa, guardaba mis recuerdos, y echaba un √ļltimo vistazo a mi casa, que ya la hab√≠a convertido en mi hogar, fue inevitable que una peque√Īa sonrisa, acompa√Īada de unas l√°grimas hicieran acto de presencia. Siete a√Īos de mi vida en tres maletas, y mil recuerdos que vivir√°n dentro de m√≠ para siempre. Solo mi casera, que aparte de casera, siempre fue mi amiga sab√≠a que me iba, y la ten√≠a a mi lado rega√Ī√°ndome y disimulando con un pa√Īuelo de papel sec√°ndose a cada momento las l√°grimas. Como te vas a ir sin despedirse de nadie, no lo entiendo, me repet√≠a una y otra vez. Lo siento no quiero ver l√°grimas, no quiero ver caras tristes, no quiero que mi √ļltima imagen de vosotros sea esa. No, no podr√≠a soportarlo, los llamar√© uno a uno para despedirme, cuando llegue a Galicia. De camino al aeropuerto le ped√≠ al taxista que se diera unas vueltas por calles donde, estos siete a√Īos hab√≠a vivido. La cafeter√≠a de Mery, punto de encuentro, a cualquier hora, siempre encontrabas a alguien, si no estaban en sus casas, estaban all√≠. El armario de tu casa, donde Montse, la dependienta siempre nos guardaba, la ropa m√°s exclusiva. El parque de Tom√°s, que as√≠ lo hab√≠amos bautizado porque un d√≠a Tom√°s se qued√≥ dormido despu√©s de una noche de juerga. Ten√≠a un nudo en la garganta, quer√≠a irme de all√≠, pero no me sal√≠an las palabras para decirle al taxista que fu√©ramos ya para el aeropuerto. Como si me leyera el pensamiento, el taxista se encamin√≥, hacia el aeropuerto. Eche una √ļltima mirada, como despidi√©ndome de alguien que quieres mucho y no hacen falta palabras para decirlo. Sentada en el avi√≥n, ten√≠a un sentimiento cruzado, estaba contenta porque volv√≠a a mi casa, pero a la vez muy triste porque dejaba amigos que eran como familia, y me planteaba, que quiz√°s hab√≠a sido una ego√≠sta, por no despedirme de la gente que tan bien se hab√≠an portado conmigo. Por un momento, me hubiese gustado, que estuvieran all√≠ mismo para despedirme, no lo hab√≠a hecho bien, y seguro estar√≠an enfadados conmigo, mejor irme. Y ya luego los llamar√≠a e intentar√≠a explicarles. Mire una √ļltima vez el m√≥vil antes que la azafata dijese de desactivar m√≥viles. Hab√≠a tres mensajes de wasap, todos de Amelia mi casera, seguramente para volver a recriminarme que no me despidiera, y dese√°ndome lo mejor, dude en abrirlo. Pero lo abr√≠, dec√≠a: por favor mira por la ventanilla. Mire sin saber muy bien que mirar, al fondo en la √ļltima cristalera de la terminal, hab√≠a una gran pancarta sujeta por miles de manos y un mont√≥n de gente detr√°s de la pancarta. Me levant√© fui al lado derecho del avi√≥n lo m√°s cerca posible de la cabina para poder leerlo bien. Seguro ser√≠a alguna huelga de pilotos, o algo as√≠, y me avisaba de eso. Seg√ļn me acercaba pod√≠a ver que las letras que todav√≠a no le encontraba sentido, estaban escritas con los colores de la bandera andaluza, y gallega. Estaba temblando, TE QUEREMOS GALLEGA-ANDALUZA.Y las l√°grimas no se hicieron esperar, al ver que los que portaban la pancarta eran todos mis amigos, hasta Mery hab√≠a cerrado el bar, por despedirme, Montse, Juan, Pepe, Tamara, Amelia, Luis, Pedro, Yuli, Marta, etc.‚ĶLloraba y re√≠a a la vez. Estoy segura de que volver√© a ALMER√ćA, y esta vez, con m√°s motivos que la primera. En Almer√≠a ten√≠a otra familia. Andaluc√≠a vive dentro de m√≠, y siempre ser√© una GALLEGANDALUZA.